Sunday, August 21, 2011

Todo a su tiempo...


Desde que conocí a Mauricio, le comenté que pertenecía a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Dias, y nunca hubo un interés de su parte. Cuando unimos nuestras vidas, yo le recalque la importancia que tenia mi fé, aunque no asistiera a la Iglesia y fuera inactiva.
La religión fue un tema que no tuvo mucho impacto ni importancia hasta la hora en que Gaby llegó a nuestras vidas. La discordia de "bautizarla" o no, en la católica vino a hacer mucho ruido en nuestra relación e inclusive a afectarla de un modo muy brusco a mi parecer. Muchas personas me decían que por no ser fiel, no tuve un esposo "miembro de la iglesia", que no era "ex misionero" y que nunca podria tener paz hasta el momento en que uno cediera al otro.
Los problemas siempre estuvieron latentes por una u otra razón, yo me volvi a inactivar y no volvimos a abordar el tema. Yo sentia que mi fé era importante y muy valiosa como para dejarla ir, pero de igual manera no queria renunciar a mi pareja a quien amaba a pesar de todas las contrariedades. El lema principal "La iglesia esta para unir a las familias" fue muy util a la hora de estas dificultades. Muchas veces me sentí entre la espada y la pared, no era justo que mi entorno me obligara a decidir entre mi fé o mi esposo. Era una impotencia el no poder hacer nada, mas que lo que me correspondia y orar sin saber un futuro determinado. Cuando le comentaba a otras personas mis pesares, algunas me hacian sentir que era mi merecido. Que era lo que yo habia aspirado al no ser más fiel dentro del evangelio y que era nada mas que mi culpa sentir esta tristeza. Muchas veces pensé en el misionero que habia dejado ir, y mi nariz se arrugaba de solo pensar en él y no en mi amado esposo. Pero cuando las dificultades se hacian presentes e incluso dificultaba mi progreso en el evangelio como persona y como mujer; me enojaba y queria exigirle más a él de lo que podia darme.

Los sentimientos encontrados siempre me hacian tropezar, una y otra vez. Me activaba en la iglesia, me decían que con mi ejemplo el llegaría solo y estariamos juntos como familia, lo que yo siempre deseé. Iba a los servicios, a las actividades, salía con las hermanas y nada. Yo veía a mis hermanas de sociedad de socorro comentar en las clases como sus esposos habian bendecido sus vidas al poseer el sacerdocio y tenerlo a la mano todo el tiempo. Los esposos en la hora sacramental cargaban a sus bebés recién nacidos para que sus esposas estuvieran atentas con sus hijas.... mientras yo me encontraba sola, y sin mi bebé. Mi hijo y mi esposo estaban en casa viendo fut bol mientras yo me encontraba batallando y luchando por sacar a la familia adelante en el camino del Señor, con mi niña de la mano. Ella siempre reclamó que porqué no se podía quedar en casa viendo la televisión con su papá y en lugar de eso, debía ir a la iglesia conmigo. Eso siempre me dolió, me dolía en lo más profundo, porque pensaba que nunca llegaría a tener la familia que siempre quise tener conmigo en la iglesia.

Cuando me bautizé, lo hice sola. Cuando había actividades, iba sola. Cuando iba a los servicios, iba sola. Siempre la soledad... siempre. Las demás familias convivían, bailaban, disfrutaban todas las bendiciones y alegrías que conlleva estar juntos, mientras yo me veía trabajando sola.

Muchos misioneros pasaron por nuestra casa, hablándole del evangelio y él nunca quiso escuchar. No le importaba y nunca le importaría. Esto me hizo tropezar muchas veces... activarme en la iglesia, ponerme a trabajar y después.... Regresar a la casa con mi esposo para ver una película y salir al circo un domingo.

Y, cuando menos lo imaginas, vuelves al trabajo y el Señor es tu relevo. De pronto, te dice "Me quiero bautizar". Recibe la primer charla y fija como fecha de bautismo: 4 de Septiembre. ¿Cuando iba a imaginarme esto?

Para el Señor, no hay imposibles...




Thursday, August 18, 2011

Mau y yo




Si tuviésemos una pelicula de nosotros, comenzando cuando nos conocimos, sería una "comedia romántica" muy corta pero con mucho significado.
No tiene grandes hazañas, ni amor de cuento de hadas, ni drama... Nada de eso.
Cuando recién entre a la facultad, en el mar de personas comienzas a distinguir algunas caras que se hacen más familiares con el paso de los días. Una de estas caras, fue Mauricio quien se sentaba todos los días en las escaleras del auditorio de la facultad. Jazmin una vez me dijo "Mira el chavo que esta ahí sentado en las escaleras de naranja, esta muy guapo." Y el que volteé a ver, era él. Como pensé que ya le gustaba a mi amiga, simplemente seguía mi camino. Y cuando pasábamos frente a él, yo me reía y le decía a Jazmin: "Mira, ahi esta". El notó esto muchas veces pero no pasaba a más.

Un día saliendo de clases, le dije a Jazmin:

-"Mira, ahi esta!".
Y ella lo buscaba con la mirada y decía: -"Donde? No lo veo."
-"Está ahi sentado!"
-"No lo veo, no está!"

Y cuando nos acercábamos a él, estuve a punto de señalarlo cuando le dije: -"Ahi!!"
Y ella gritó: -"Ahhh que no! Ese no es!!"
-"En serio, porque a mi si me gusta".
-"Nada que ver".

Siempre se sentaba en el mismo lugar con las mismas personas, y logramos distinguir a uno de sus amigos que siempre se encontraba con él. Un día lo ví solo y le pregunté como se llamaba su amigo. Me dio su nombre y le pedí que no le fuera con el chisme... Por supuesto que sí le dijo.

Después de esto, vi a Jazmin platicando con él. Y no me dijo nada al respecto, sólo que también era su amigo.

Un día saliendo de clases, Jazmin y Merary me jalaron y corrimos al salón C-1 sin saber que estaba pasando. Supuestamente alguien me estaba esperando y me pidieron que me quedara ahi. Estaba en un salón vacío, sin saber qué estaba sucediendo y me sente en una silla. La puerta quedaba a mis espaldas y la ventana estaba frente a mí. De pronto, vi a Merary y Jazmin asomándose por esa ventana y riéndose. Yo no sabía que estaba pasando y les grité: "De qué se ríen?" Cuando escuché la puerta abrirse, volteé y vi a Mauricio ahí parado. Yo me quedé atónita y no dije nada. El me preguntó que con quién estaba hablando, le señalé la ventana y le dije: -"Con Jazmin y Merary, mis amigas." Y él dijo: -"No hay nadie ahí..."

En ese momento quise que me tragara la tierra y desaparecer, él solo se rió. Platicamos de la escuela nos presentamos y se fue a clase.

Días después, intercambiamos teléfonos. Un día hablamos y quedó de enseñarme la ciudad, que no conocía, el próximo fin de semana. El día que salimos, me estaba arrepintiendo de salir con él. Yo pensé que era una persona muy aburrida, se veía algo presumido y arrogante. Pero resultó ser todo lo contrario. Me divertí mucho con sus ocurrencias y fué muy agradable.

Al lunes siguiente, me salí de una clase, y fui a sentarme con él en el auditorio. Me enseñó una foto de su papá y platicábamos. Le dije que mi mamá iría en dos semanas a Xalapa, para el cumpleaños de mi abuelita: -"Entonces viene mi suegra?" Y yo me comenzé a reir. Habian pasado no mas de 10 dias de conocerlo, y ya eramos pareja.

Más del año y medio después, Gaby llegó a nuestras vidas. Después llegó Tristan y casi a punto de cumplir 6 años juntos, todavía me sorprende ver cómo se dieron las cosas. Todo cayó en su momento, en su tiempo, justo como debía ser.